No sólo los animales sufren con la cría intensiva. Hay implicaciones serias para la salud humana y el mundo en el que vivimos.
Por lo menos la mitad de todos los antibióticos vendidos, se usan en animales criados intensivamente para forzar un crecimiento más rápido y mantenerlos vivos (sin medicación, no podrían sobrevivir a condiciones tan horribles).
El uso excesivo en la producción de productos animales es una razón por la cual los humanos nos estamos volviendo cada vez más resistentes a los antibióticos -nuestros cuerpos se han acostumbrado a los residuos de estas drogas en la carne y otros productos animales.
El hacinamiento de animales también ayuda a propagar enfermedades infecciosas como la encefalopatía espongiforme bovina. Éstas, son trasmisibles por alimentos y por ende pueden afectar a los humanos.
Los pollos criados de forma intensiva son confinados en jaulas y alimentados con comida de alta energía, haciendo que su carne contenga más grasa y menos proteína que la de los pollos en pastoreo.
Los alimentos con altas concentraciones de grasa están vinculados a la diabetes, la obesidad, los cánceres, las enfermedades de corazón y las apoplejías.
A veces se agrega arsénico y otras substancias al alimento de los animales que finalmente son consumidos por los humanos.
La producción intensiva obliga a los animales a estar juntos en cantidades antinaturalmente grandes. Los desechos producidos pueden causar problemas de higiene ambiental:
Agua Las grandes cantidades de estiércol producidas en la cría intensiva pueden filtrarse en los suministros de agua para humanos. La contaminación por nitrato resultante puede causar un riesgo mayor de aborto. Es probable que la polución por metales pesados afecte el desarrollo embrionario.
Aire El estiércol en descomposición emana químicos. Las Comunidades cerca de las granjas de producción intensiva reportan índices de problemas respiratorios por encima de los normales, dolores de cabeza, náuseas y fatiga.
Suelo Para cultivar las vastas cantidades de alimento necesarias para abastecer las granjas intensivas se necesitan fertilizantes y pesticidas. Éstos están vinculados con la pérdida mundial de fertilidad de la tierra.
Esta polución afecta particularmente a las personas que viven en países en desarrollo, quienes también tienen que luchar contra la pobreza.
Muéstrele a la industria intensiva que usted quiere una comida que sea mejor para usted, mejor para el ambiente y mejor para los animales –compre y pida productos orgánicos y del sistema de pastoreo.
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