
Más de 12.000 osos están cautivos en granjas de Asia. La mayoría en jaulas del tamaño de una cabina telefónica, en las que no pueden levantarse y difícilmente logran darse la vuelta.
Los osos de estas granjas están en una angustia intensa notoria. A menudo, resultan heridos y con cicatrices por friccionar repetidamente las barras de sus pequeñísimos encierros o por pegarse contra ellas.
Los productores no permiten que los osos hibernen -los suelos de las jaulas son barras de hierro para impedir que se echen sobre tierra firme.
Es posible acceder a la bilis del oso de una cantidad de formas no humanitarias. Probablemente todo sea llevado a cabo por operarios inexpertos, sin capacitación veterinaria.
Dependiendo de la región, las granjas usan uno de tres métodos:
• Una incisión que conduce a la vesícula, permitiendo extraer la bilis. Para evitar que se cierre, la herida abdominal es reabierta hasta tres veces al día.
• Un equipo de ultrasonido para localizar la vesícula, antes de que una jeringa sea insertada en lo profundo del cuerpo del oso para extraer la bilis.
• Los osos son enjaulados hasta alcanzar cierta edad y luego los matan. La bilis se extrae una vez que el oso está sin vida.

Si los osos sometidos a operaciones no mueren durante o después del primer procedimiento, padecen serios problemas de salud.
Las infecciones en heridas abiertas, los tumores, los abscesos internos, los cálculos biliares y otras enfermedades relacionadas, son comunes para ellos. Es una vida de angustia y dolor constante.
Después de unos pocos años los osos pueden dejar de producir bilis, Entonces los dejan morir o los matan para extraer sus patas o su vesícula.
Usted puede ayudar a WSPA a terminar con esta práctica.
• Done o recaude fondos para ayudarnos a mantener la presión sobre las granjas de osos.
• No utilice productos que contengan bilis. Difunda las alternativas.