Osos ciegos empiezan una nueva vida en el santuario más grande del mundo

Aug 19, 2008

La semana pasada, dos osos ciegos que pasaron sus vidas en jaulas diminutas y oxidadas, hallaron un nuevo hogar en encierros naturales del santuario más grande del mundo, parte de un proyecto innovador financiado por la WSPA.

Max y Úrsula son dos de los 34 residentes del santuario, establecido en 170 acres de bosque rumano.

Con piscinas para chapotear y nadar, alimento para forrajear y lugares para hacer cubiles, los encierros del santuario están diseñados para permitir que los osos expresen sus instintos naturales.

Historias típicas

Antes de llegar al santuario y como la mayoría de los osos rescatados, Max y Úrsula no habían explorado nunca el exterior.

Tristemente, la historia de Max es bastante común. Un oso pardo europeo de 13 años de edad que fue arrebatado a su madre cuando era apenas un osezno y luego fue encadenado y convertido en una atracción de carretera. Su ceguera hizo que el dueño pudiera controlarlo fácilmente.

Úrsula tiene 26 años y es el único oso negro asiático del santuario. Antes de que el personal de la WSPA la rescatara en julio del zoológico Buhusi de Rumania, todo lo que ella conocía era un encierro de 10 metros cuadrados sin enriquecimiento.

A pesar de estas penurias, los osos se adaptan rápidamente a su nuevo entorno. La esperanza era que prosperaran en el nuevo hogar y que, con el cuidado de expertos, pudieran incluso recuperar la vista.

Trabajo en equipo

Sus problemas visuales hicieron que estos osos necesitaran atención especial antes de ser liberados en los encierros naturales.

Un equipo de expertos británicos liderado por David Donaldson – veterinario experto en visión y director de la unidad de oftalmología de la reconocida organización Animal Health Trust (AHT) – donó generosamente su tiempo y otros recurso considerables.

Los profesionales hicieron una valoración inicial a partir de material en video: Max era ciego de nacimiento y Úrsula tenía cataratas.

A su pesar, el personal del santuario decidió que, dada la edad de Úrsula, sería más seguro que fuera directo al encierro y evitarle el estrés de una operación.

Después de meses de preparación, David viajó a Rumania para operar a Max, acompañado por Claudia Hartley, otra veterinaria especialista en visión y Elizabeth Leece, directora de la unidad de anestesiología de la AHT y finalmente todos se reunieron con el asesor veterinario del santuario, Dr. Liviu Harbuz.

Lo mejor de si para Max

Se necesitaron ocho personas para tranquilizar a un Max de 330kg, para ponerlo en la camilla y llevarlo a la clínica.

Tristemente y a pesar de los esfuerzos y la pericia del equipo de AHT, los exámenes realizados mostraron que la vista de Max no podía ser restablecida.

Aunque es desilusionante, Víctor Watkins, asesor de fauna silvestre y coordinador de la WSPA en el santuario, dijo: “Hablando con los expertos de AHT, parece ser que Max ha estado ciego desde su nacimiento y sus problemas de visión son irreversibles. Afortunadamente, Max tiene un gran sentido del olfato y del oído y todavía podrá tener una vida bastante confortable.”

El trabajo de la WSPA continúa

Después de la liberación, Víctor comentó: “Tristemente, Max y Úrsula tienen unos antecedentes muy comunes, así que es maravilloso verlos retornar a un bosque natural. Estamos muy agradecidos con Animal Health Trust por asegurarnos que los osos están lo suficientemente saludables para volver a donde pertenecen.”

Watkins también hizo un resumen de los retos que quedan pendientes: “Esto nos da mas determinación para sacar del cautiverio a los otros 30 osos rumanos que la WSPA ha identificado y traerlos al santuario."

Usted puede ayudarnos. Por favor haga una donación a la WSPA.


Imágenes y videos © WSPA

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