Nov 25, 2008

El nuevo reporte de la WSPA, 'Comiéndonos el Futuro: el impacto medioambiental de la producción intensiva con animales', detalla cómo la cría industrializada contribuye a la crisis medioambiental, económica y social que enfrentan tanto los países desarrollados como los en vía de desarrollo.
Lanzado hoy, el reporte explica cómo los métodos industrializados de agricultura están afectando los recursos del mundo. La producción intensiva no sólo compromete tremendamente el bienestar animal, su impacto es evidente en la cantidad de agua, tierra y granos disponible para la gente más pobre del mundo.
Comiéndonos el Futuro resalta la urgente necesidad de controlar la expansión de la producción industrializada con animales, un llamado que puede ser atendido buscando la calidad en vez de la cantidad al momento de consumir carne.
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Los bosques está siendo derribados para abrir camino a los cultivos de granos para alimentar al ganado. El estiércol, con concentraciones de nitrógeno y fósforo, conduce a la contaminación de las aguas.
A la larga, estos efectos laterales de la ganadería intensiva -por sí misma la causa más grande de sufrimiento animal en el mundo- contribuyen a la producción de gases efecto invernadero, lo cual conduce al cambio climático.
“Las tendencias actuales en la producción con animales no son sostenibles. Los costos ocultos de las granjas intensivas son, de lejos, mucho más grandes de lo que la tierra puede soportar," dice el autor del reporte, Dr Michael Appleby.
Como consumidores de alimento, tenemos un papel clave en la protección de los recursos del mundo.
Comer sólo productos de animales criados de forma humanitaria y sostenible envía un mensaje poderoso a los productores y distribuidores: nos importa el costo real de nuestra comida, el que tienen que pagar los animales y el ambiente.
Si sólo por un día, una población del tamaño de Norteamérica reemplazara la carne en sus comidas por alimentos basados en plantas, se ahorraría más de 200.000 toneladas métricas de granos comestibles para los humanos.
Esa cantidad de comida podría alimentar, por al menos seis meses, al estimado de 2 millones de personas desplazadas que está actualmente en apremiante necesidad de ayuda alimentaria en la república Democrática del Congo y las emisiones de carbono que se evitarían serían más que suficientes para compensar las producidas al transportar esa comida por aire desde los Estados Unidos hasta África.
Comiéndonos el Futuro presenta los argumentos científicos para insistir en un cambio hacia la producción humanitaria y sostenible de alimentos. Con este reporte, la WSPA hace un llamado a la acción tanto a los gobiernos y las organizaciones intergubernamentales como a los productores y distribuidores de alimentos.